Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Ser feliz como pez en el agua
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
La madurez solo se vive una vez.
El que calla, otorga.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
Tonto, pobre y feo, si triunfa, no me lo creo.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
Sin padrino no hay bautizo.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Hacer el bien, parecerse a Dios es.
No hay que reírse de la felicidad
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
Quien no oye consejos no llega lejos.
No falta de que reirse.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
Cada fracaso nos hace más listos.
Poderoso caballero es don dinero.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
La razón no quiere fuerza.
Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Mente pura e intención pura otorgan visión clara, sabiduría y profundidad de comprensión.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Palabra de cortesano, humo vano.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Real ahorrado, real ganado.
Cada día, su pesar y su alegría.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
El trabajo no deshonra, dignifica.