A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
El que quiera honra, que la gane.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
Mentir y comer pescado, requieren mucho cuidado.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Nada puede dar quien nada tiene.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
Bien haya quien a los suyos se parece.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
El hombre propone y Dios dispone.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
El último en saberlo es siempre el interesado.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
No puede el cura a la par, decir misa y confesar.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Te quiero Andrés, por el interés.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
Pocas palabras son mejor.
No busques a la vez fortuna y mujer.
Del agenciosos se hace el caudaloso.