Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Pocas palabras son mejor.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Hay que dar para recibir.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
La ilusión es la realidad de los que no tienen un real.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
El interés mata la amistad
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
Enójate pero no pegues.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
Se supone que es una virgen; en resumen, todo va bien.
Fue tanta la insistencia, y tan poca la resistencia.
Ir por lana y volver trasquilado.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
El que fía, o pierde o porfía.
De suerte contentos, uno de cientos.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
De sabios es variar de opinión.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Lo que se consigue en la niñez, crece y agrada después.
Hijos y hogar, son la única verdad.
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.
Nadie da lo que no tiene.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
El que no sepa guardar un centavo, nunca tendrá muchos.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Ama a quien te ama, y no a quien te ilusiona.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Favorecer, es por norma perder.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
El vino no tiene vergüenza.
Consejo tardío, consejo baldío.