Lo que a la vista está, no necesita anteojos.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Primero mis dientes y después mis parientes.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Los que temen una caída están medio vencidos.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Honra sin provecho la digo pecho.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
A todo coche, le llega su sábado.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Buen comedor, buen dormidor.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
Ojo por ojo y diente por diente.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
La sabiduría inútil solo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Cabeza sin seso, como hueca, tiene poco peso.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
Dios castiga sin dar voces.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Quien más tiene, menos suelta.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
A cada cerdo, le llega su sábado.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
Antes son mis dientes, que mis parientes.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
O Cesar, o mierda.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Arca abierta al ladrón espera.