En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Cada criatura obra según su natura.
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
El malo siempre piensa engaño.
El que come aguacate sin sal, come mierda sin pensar.
A falta vieja, vergüenza nueva.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
Mala y engañosa ciencia es juzgar por las apariencias.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Si camina de noche y pica, en el corazón siente una cosita.
El ojo quiere su parte
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
A bien obrar, bien pagar.
Un espejo no sabe ser embustero.
La gente asustada, no ve ni oye nada.
Gente de montaña, gente de maña.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
Hay que andar más tieso que un ajo.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
Todos nos creemos capaces de aconsejar a los demás.
El miedo guarda la viña.
Quien mucho desea, mucho teme.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
El que calla, no dice nada.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Secreto entre reunión es de mala educación.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
A confite de monja pan de azúcar.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Aprender sin pensar es inútil, pensar sin aprender es peligroso. (Confucio)
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Necio es quien con necios anda.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
El diablo está en los detalles.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Las mujeres por poco se quejan y por menos se ensoberbecen.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
Rectificar es de sabios.
Susto meado mejor que sangrado.