Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Hablar por la boca del ganso.
Peixe con ollos, á caixa. Pez con ojos, a la caja.
Quien solo come ajo, no hará buen trabajo.
Mula vieja y mal comida, no se aguanta la subida.
Acertó a mear el buey en la calabaza.
Uno come la fruta aceda y otro tiene la dentera.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
El mal trago pasarlo pronto.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
De queso, un pedazo, y que te dure todo el año.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Esclava te doy y no mujer, trátala como burro y déjala sin comer.
Querer sanar es media salud.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
Si tu vida es dulce, haz mermeladas.
Dar antes que amagar.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
El diente de la cabra menos come que daña.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
El vino con el amigo.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Al pan duro, duro con ello. Y al pan caliente, con aceite.
La mujer y la ensalada, sin aderezo no es nada.
A quién le dan pan, que llore.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Para lograr buen tocino, hay que engordar al cochino.
Jugar y perder bien puede suceder.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
El harto no se acuerda del ayuno.
Hasta los animales se fastidian.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Cabra coja, no tenga fiesta.
A la bota, darla el beso después del queso.
Hablar bien y hacer bien terminan con la misma letra; hablar bien es bueno, pero hacer bien es mejor.