Todo en exceso hace daño.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Perro huevero, aunque le quemen el hocico, sigue comiendo huevo.
Al buen vino, buen tocino.
Al freír los huevos veréis lo que llevo.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Beso, queso y vino espeso.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
Al matar los puercos, placeres y juegos.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Perros y gatos, distintos platos.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
De higos a brevas, larga las lleva.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Lo que no mata engorda.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Ganar un proceso es adquirir una gallina y perder una vaca.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
El primero que llega se le sirve primero.
Con azúcar y miel, cagajones saben bien.
Pedir peras al olmo.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
Si quieres ser bien servido, sírvete a ti mismo.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Al pescado dormilón, se lo traga el tiburón.
Pan, vino y ajo crudo, y verás quien es cada uno.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Ayunar para luego hartar, quita el mérito al ayunar.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
Bromas y aceitunas, pocas o ninguna.
El ojo del amo engorda el ganado.
Vino sacado hay que gastarlo.
Cavas tu tumba con los dientes.
Hablar a tontas y a locas.
Vivir es morir lentamente.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
Esto es el pan nuestro de cada día.
Échate este trompo a la uña.
Es más bueno que el pan.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.