Poner toda la carne en el asador, no es lo mejor.
Un carbón ardiente, hace quemar al siguiente.
Quien anda mal, acaba mal.
Hay que dar tiempo al tiempo.
El que fía o promete, en deudas se mete.
En hacer bien nunca se pierde.
Es más fácil, destruir que construir.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Hay que leerle la cartilla.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
¿Qué hacer, Gaspar?. Como para cenar.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Dar y tejer es buen saber.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
O errar o quitar el banco.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
Negocio que no da para llegar a las diez, mal negocio es.
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
En enero no te separes del brasero.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
Más vale llegar a tiempo que rondar cien años.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Si sabes que no llegarás a la meta, no te metas.
Anda despacio si quieres llegar lejos.
Abril concluido, invierno ido.
Hacerse de la vista gorda.
Volverse la albarda a la barriga.
Si voy, con lo que te doy.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Abre las ventanas al cierzo y al oriente y ciérralas al mediodía y poniente.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Ambicioso subido, pronto caído.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Febrero, cebadero.
Dar un cuarto al pregonero.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Cacarear y no poner, bueno no es.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
Todo tiene un fin.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.