Esto huele a cuerno quemado.
Perro que come huevos, ni quemandole el hocico.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
El arroz es el nervio de la guerra.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Que sabe el chancho de pasteles.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
Eso es harina de otro costal.
Comer arena antes que hacer vileza.
Estar armado hasta los dientes
Roma, acuerdos y locos doma.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
Madre dispuesta, hija vaga.
En tiempo de campaña, apaña.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
Mudarse por mejorarse.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
Boca de verdades, cien enemistades.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Mucho ruido y pozas nueces.
La ropa de mala traza, se lava siempre en la casa.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
Fina costurera, hace camisas con chorrea.
Estar como cucaracha en baile de gallinas.
Industria, riqueza, ocio y pobreza, una familia entera.
Al buen vino, buen tocino.
El pez fresco, frito y frío, y tras él, vino.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Agua podrida, colada y hervida.
Si mi abuela tuviera huevos sería mi abuelo.
En Abril y Mayo, haz harina para todo el año.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Esto es pan para tu matate.
El que se convida, fácil es de hartar.
La que ha sido campesina, ni con guantes se pone fina.
Junio Julio y Agosto ni mujeres ni coles ni mosto.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Si quieres pollos el día del Señor, pon a incubar el día de la Ascensión.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Buena es la trucha, mejor el salmón, bueno es el sábalo cuando es de sazón.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Por Santa Catalina coge tu oliva, la vieja que lo sabía cogida la tenía.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
No se puede sopear con gorda, ni hacer taco con tostada.
En casa del albañil, goteras mil.