Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Para ser sabio el amor no necesita ir a la universidad
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
La tierra será como sean los hombres.
Orden y contraorden, desorden.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
El pienso "conocimiento", no es para todo jumento.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
En salud se cura el sabio, y el necio, ni estando malo.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
Hombre refranero, medido y certero.
El que a caracol ara, o sabe mucho o no sabe nada.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
La más cauta es tenida por más casta.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Es ley la que quiere el rey.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Labrador, trabaja y suda que Dios te ayuda.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución.
La fe no tiene miedo.
Ligera de cascos.
O la bebes o la derramas.
La práctica hace al maestro.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
No hay mejor maestra que la experiencia.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Volver a inventar la rueda.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Araña muerta, visita cierta.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Paja triga hace medida.