Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Empieza la tarea y luego termínala.
Cuanto más amistad, más claridad.
A cautela, cautela y media.
Hacer la del humo.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Quien busca, halla.
Mañana te lo dirá la vida.
Ante la duda, abstente.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Hacerte amigo del juez
Inclinar la balanza.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
El tiempo es un remedio que todo lo cura.
Santo Tomé, ver y creer.
El secreto de la vida no está en vivir, sino en vivirla.
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
Amor, con amor se cura.
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
Como te cuidas, duras.
De lunes a martes, poco se llevan las artes.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Da y ten, y harás bien.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
El aprendizaje cuesta caro, y siempre se paga.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
La belleza atrae, el talento retiene y el corazón sostiene.
Fingir locura, es a veces cordura.