Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
Esto parece el coño de la Bernarda.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Te va a atropellar un carrito de helados.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Tiene más miedo que vergüenza.
Quien nada hace, nada teme.
Al mal circo le crecen los enanos.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
Si la casa se quema, calentémonos en ella.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
El que come tierra, carga su terrón.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
El que a caracol ara, o sabe mucho o no sabe nada.
Los difuntos, todos juntos.
La cabra coja, junto a la casa trota.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Dar patadas de burro.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
Más peligroso que chocolate crudo.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Por una senda escarpada, la maleta es más pesada.
Vecina de portal, gallina de corral.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
Palabra de boca, piedra de honda.
Siéntate a la puerta de tu casa a esperar, y verás el cadáver de tu vecino pasar.
Botas y gabán encubren mucho mal.
Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
A causa perdida, mucha palabrería.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
El juez que toma, presto es tomado.
Hoy figura, mañana sepultura.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
El mal trago pasarlo pronto.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Creer a pie juntillas.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Más vale la seguridad, que la policía.