La muerte a nadie perdona.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
Contra la muerte no hay ley, mata al papa, mata al rey.
Hacerte amigo del juez
Las cruces son las escaleras al cielo.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
A candil muerto, todo es prieto.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Bueno para en plaza, malo para en casa.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Chico de plaza, chico de mala raza.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.
Mal de rico, poco mal y mucho trapico.
Dar un cuarto al pregonero.
Burgáles, mala res.
Buen moro, o mierda u oro.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
Mal haya carbón de haya.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Camino robado, al otro día, sin gente.
Pan duro, pero seguro.
A la zorra, candilazo.
Calumnia, que algo queda.
Ladran, pues cabalgo.
La lengua es el castigo del cuerpo.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Hombre difamado, peor que ahorcado.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
Jueves lardero, carne en el puchero.
El gandul es un cadáver con apetito.
Quien guarda valores, padece temores.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Más peligroso que tiroteo en ascensor.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
Muero el toro y enseguida, acabase a carreira.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
Comer sin apetito, hace daño y es delito.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
Alegrías secretas, candela muerta.