Entre bellacos, virtud es el engaño.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Campana cascada, nunca sana.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Caro me lo dan y caro lo vendo.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Aire de Levante, agua delante.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
No tocar pito.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Cuidado con la adulación
El comedido sale jodido.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Llámame gorrión y échame trigo.
Cuando el pájaro la pica, es cuando la fruta está rica.
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
A cada lechón le llega su noche buena.
Cara de beato y uñas de gato.
Hombre chiquitín, embustero y bailarín.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Un muerto hablando de un ahorcao.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
El viento solo es bueno para hacer funcionar los barcos y los molinos
Lo bailado nadie me lo quita.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Dios aprieta pero no ahoga.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
A cada santo le llega su día.
Cuando tiene cerco la luna, agua segura.
Amigo y vino deben de ser añejos.
El mundo está vuelto al revés
Obras vea yo; palabras, no.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas