Renuncia solo cuando estés bajo tierra
Casa sin madre, río sin cauce.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Favores en cara echados, ya están pagados.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
El vino y la mujer se burlan del saber.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
En Octubre echa pan y cubre.
Ahora al bueno le llaman tonto.
No jales que descobijas.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
El que afloja tiene de indio.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
El que manda, no va.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Si la cobija es corta, aprende a doblarte.
Caballo mosquiao, primero muerto que cansao.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Como suena a copla, tu me la soplas.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Donde hay gallo, no canta gallina.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
El mundo no va a encontrar huelga por solo decir ?paz?.
No hay caracol que no tenga vuelta.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
El que canta y danza se agita y no avanza.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
El que no agradece, no merece.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
No te vallas a morder la lengua.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.