Si el jade no es pulido (labrado), resulta inútil.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Piensa mucho, habla poco, escribe menos.
No canta mal las rancheras.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Cada uno canta como le pagan.
Cuando el sol se pone cubierto, o lluvia o viento.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
De airado a loco va muy poco.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
El que fía, salió a cobrar.
Si prometes y no das, mal vas.
Lo de menos es comerse la vela, lo malo es cagar el pabilo.
No la hagas y no la temas.
Lo barato cuesta caro
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Ni en pelea de perros te he visto
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
Después de la victoria, aprieta el casco.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
A río crecido, sentarse en la orilla.
No es posible defenderse del aburrimiento
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Llegar a punto de caramelo.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
La admiración alaba, el amor es mudo
La buena cena, temprano suena.
Un abogado listo, te hará creer lo que nunca has visto.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
La conciencia vale por cien testigos.
Quien suele en plata nadar, se puede también ahogar.
A tres de pelea, enséñales la suela.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
A bloque, la casa en roque.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Cuando dos elefantes riñen la que se lamenta es la hierba.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Mozo rondador, no puede ser madrugador.