A lo que se quiere bien, se castiga.
El que mucho abarca, poco acaba.
Firma papel y te encadenarás a él.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
No le llames trigo hasta que esté en el silo.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Esto son habas contadas.
Matanga dijo la changa.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
En el modo de barrer, se conoce si es limpia una mujer.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Quien da el consejo, da el tostón.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Si truena es porque va a llover.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
No te cases con mujer, que te gane en el saber.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Decir refranes es decir verdades.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
Manos blancas no ofenden.
Quien come aprisa, come mal.
Dar una fría y otra caliente.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Buscarle cinco pies al gato.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Cerca está de saber vencer quien bien sabe pelear.
Después de la tempestad, viene la calma.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Ese huevito quiere sal
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
El que con lobos anda a aullar aprende.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Cuando no se puede segar, se espiga.
Saber poco obliga a mucho.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Quien no hace nada cuando puede, tampoco lo hace cuando quiere.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.