Si quieres triunfar en la vida, perdona y olvida.
Quien dice lo que no siente, miente.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
Dar al olvido.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
La hacienda, el dueño la atienda.
A nadie le amarga un dulce.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Prefiero burro que me cargue y no caballo que me tumbe.
Badajo alto, campana rota.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.
Bastante tiene que hacer el que estudia para complacer a los tontos.
Dejar al gato con el pescado.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
El caballo malo hay que venderlo lejos.
Mejor no menear el arroz aunque se pegue.
Crea fama y acuéstate a dormir.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
Bestia alegre, echada pace.
Favores harás, y te arrepentirás.
Cuando el diablo no tiene qué hacer, coge la escoba y se pone a barrer.
Lo que se da no se quita.
La más fina mula, patea y recula.
Desde que se inventaron las excusas todo el mundo las usa.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
Después del niño ahogado, tapan el pozo.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
La manda del bueno no es de perder.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
Contra la gota, ni gota.
Perdona el error, pero no lo olvides.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.