La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
Es más fácil, decir que hacer.
Para curar el mordisco, babitas del mismo "pizco".
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Entra, bebe, paga y vete.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Tronar como un arpa vieja.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
Burro cansado, burro empalmado.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Más vale sudar que toser y tiritar.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
Hombre harto, no es comilón.
Cazador que tira y no persigue, poco o nada persigue.
Para hacer poco y malo no hace falta salir temprano.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
Sin precio no se han las mujeres.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Las mujeres quieren ser rogadas.
Quien bien ata, bien desata.
Meterse en la boca del lobo.
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Del reir viene el gemir.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Recoger las semillas de sésamo pasando por alto las sandías.
Las palabras se las lleva el viento.
Donde ruge el tigre no rebuzna burro.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Bien canta Marta después de harta.