Secreto a voces.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Firma papel y te encadenarás a él.
El que mucho abarca, poco acaba.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
No le llames trigo hasta que esté en el silo.
Matanga dijo la changa.
Esto son habas contadas.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
Quien da el consejo, da el tostón.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
En el modo de barrer, se conoce si es limpia una mujer.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Decir refranes es decir verdades.
Si truena es porque va a llover.
No te cases con mujer, que te gane en el saber.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
Manos blancas no ofenden.
Dar una fría y otra caliente.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
Quien come aprisa, come mal.
Cerca está de saber vencer quien bien sabe pelear.
Buscarle cinco pies al gato.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Después de la tempestad, viene la calma.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Ese huevito quiere sal
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Quien no hace nada cuando puede, tampoco lo hace cuando quiere.
Saber poco obliga a mucho.
Quien dice lo que no siente, miente.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Dar al olvido.