Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
El tiempo aclara las cosas.
Cavas tu tumba con los dientes.
Dinero de canto, se va rodando.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
Ninguno que beba vino llame borracho a su vecino.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Señal fija de agua, verla caer.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
La respuesta más rápida es la acción.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
No ser escaparate de nadie.
Al desdén con el desdén.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
A quien mucho miente, le huye la gente.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
La burla, para quien le gusta.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
Que no te den gato, por liebre.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Consejos vendo y para mí no tengo.
A Dios, llamaron tú.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
Hija que casas, casa que abrasa.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Una buena capa todo lo tapa.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Manda, manda, Pedro y anda.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
No acose, que la están peinando.
Poco y en paz, mucho se me haz.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
El que tiene narices, no manda a oler.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.