Quien siembra, siega.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Ya me cansé de descansar.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
El ignorante es poco tolerante.
Juicio contra hecho hace lo tuerto derecho.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Nada es más fácil de hacer que aconsejar y reprender.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Quien hace una pregunta es ignorante cinco minutos; quien no la hace será siempre ignorante.
Cual andamos, tal medramos.
Las mujeres por poco se quejan y por menos se ensoberbecen.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Susto meado mejor que sangrado.
Campana de latón, tiene mal son.
Peor es mascar lauchas
El hombre pone y la mujer dispone.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
El oficio quita el vicio.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Las botellas medio llenas hacen más ruido aunque contengan menos líquido que las demás
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
Es más el ruido que las nueces.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
No hay como quitarse de en medio para dejar de ser imprescindible.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Casa hecha y mujer por hacer.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Buscarle la quinta pata al gato.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
Criticar es más fácil que imitar.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.