El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Si el caballo no sube, el burro mucho menos.
Jurar como carretero.
Dicen y dirán que la pega, no es gavilán.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Si hubieres menester a alguno, bésale en el culo, si él te hubiere menester, bésete él.
Que aproveche como si fuera leche.
A flores nuevas, afeite perdido.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Colgar los guayos.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
El que demonios da, diablos recibe.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Poco pene tiene el que tiene poco. Mucho pene tiene el que se lo paga, y puta es su madre.
Quien no tiene quiere más.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Si necesitas una mano, la encontrarás al final de tu brazo.
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
No habiendo lomo, de todo como.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Llamame tonto y dame pan.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
Está más "pegado", que mosca en melado.
Burro apeado no salta vallado.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
El que aconseja, no paga.
A la de tres va la vencida.