Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Mal ojo le veo al tuerto.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
Esto son habas contadas.
Hay que engordar al cochino, para sacar buen tocino.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Vaca flaca, siempre parece ternera.
Madre hay una sola.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
El qué se convierte en borrego será comido por el lobo.
El que anda con cojo, aprende a cojear.
La gotera cava la piedra.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Quien tuvo, retuvo.
Otro problema para mi coño, no tengo coño, no tengo problemas.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
El que fía o promete, en deudas se mete.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Más obrar que hablar.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Atender y entender para aprender.
La mala costurera, larga la hebra.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Quien aprisa asa, quemado come.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Al desganado, darle ajos.
Maldigo el diente que come la simiente.
Ahora sí se monto la gata en la batea
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.