Entre salud y dinero, salud primero.
Al higo por amigo
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Caer es más sencillo que levantarse.
Agosto, frío el rostro.
El mono sabe el palo al que trepa.
A buena mujer, poco freno basta.
El dueño de la vaca es el dueño del ternero.
Esto huele a cuerno quemado.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Donde hay cuchicheo hay mentiras.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
Variante: En Junio, la hoz en puño.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Mala cuña es la de la propia madera.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
Cuando se mueve el alcalde, no se mueve en balde.
Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
Pan candeal no hay otro tal.
Año malo, panadera en todo cabo.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Adorar al santo por la peana.
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
Ser un mordedor de pilares
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
Poco y entre zarzas.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Cuidados ajenos, matan al asno.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.