Siempre se rompe la soga por lo más delgado.
Las penas no matan, pero rematan.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
A un traidor, dos alevosos.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
No distraigas a la aguja porque puede perder el hilo.
Un abogado y un asno, saben más que un abogado.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Quien tiene tienda que atienda y, si no, que la venda.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Dale un pez a un hombre y comerá un día; enseñale a pescar y comerá siempre.
Vale menos que lo que costó bautizarle.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
Hace más la raposa que la curiosa.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
Hacer agua los dientes.
Dios castiga sin palo ni piedra
Donde hay patrón no manda criado.
A tal casa, tal aldaba.
Ya me llenaste el taco de piedritas.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
Al mal segador la paja estorba.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
A la hija muda, su madre la entiende.
Más envejecen las penas que las canas.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
Los refranes no engañan a nadie.
Crea fama y acuéstate a dormir.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
El que se convida, fácil es de hartar.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Con pistola a discreción, cualquiera tiene razón.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
Fruta cara, no es sana.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Poco a poco se anda lejos.
Muerto es quien ya no jadea, y vivo es quien patalea.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.