La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Detrás de los picos van los chicos.
Echa un cacho de honradez al puchero, y verás qué caldo sale.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
A pesar de ser tan pollo, tengo más plumas que un gallo.
Bolsa llena, quita las penas.
El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
La mujer y la gata, son de quien las trata.
Agrandado como alpargata de pichi.
Barco viejo, mal navega.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Con un mucho y dos poquitos se hacen los hombres ricos.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
Gallina en casa rica, siempre pica.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.
Juego de manos, rompedero de ano.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
El que de joven corre, de viejo trota.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
La barca pasa, la orilla queda
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
A buen capellán, mejor sacristán.
El haragán es el hermano del mendigo.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
A quien buenos cojones tiene, lo mismo le da por lo que va como por lo que viene.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
La blancura de la nieve hace al cisne negro.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Quien hace un cesto hace cien.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Pensando en pajarito preña'o
Hay quien las mata callando.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
A mala cama, buen sueño.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.