Quien bien siembra, bien coge.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
Caranga resucitada pica muy duro.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
La mierda cuando la puyan hiede.
Cavas tu tumba con los dientes.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Muchas manos hacen Ligero el trabajo.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
El que apurado vive, apurado muere.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
Lo estancado se pudre.
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Los tambores de guerra son tambores de hambre.
Muchos son los llamadas y pocos los escogidos.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Hay confianzas que dan asco.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
Con fuerza de voluntad, incluso un ratón puede comerse un gato
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
Buena estatura es media hermosura.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
La honestidad es un vestido de oro
De la boca del ladrón, todos lo son.
Caridad y amor no quieren tambor.
Si los rezos de un perro fuessen contestados, lloverían huesos del cielo.
Por su pico, se pierde el pajarico.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
De tales devociones, tales costurones.
El hombre honrado a las diez acostado.
Amor de niña, agua en cestillla.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.