Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
Caer es más sencillo que levantarse.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
No preguntes al cazador sobre su caza si vuelve con setas.
Harás quesos mil en el mes de Abril.
No importa que nazcan chatos nomás que respiren bien.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
Échale guindas al pavo.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
La zorra va por el mijo y no come; más dale con el rabo y sacude el grano.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Bendita la casa que a viejos sabe.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Un labrador en pie es más que un grande arrodillado.
Pensé que, creí que, son amigos de Don Tonteque.
El gallo que ya no canta, está mal de la garganta.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
¡Lo que va de lo vivo a lo pintado!.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Bromas y aceitunas, pocas o ninguna.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Las letras con sangre entran.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Amor de lejos, amor de pendejos.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
El oro hace poderoso pero no dichoso.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
A viña vieja, amo nuevo.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
El hombre después que le roban, pone candado.