Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Hombre osado, bien afortunado.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Poda tarde y siembra temprano, si errares un año acertarás cuatro.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
La mayor ventura, menos dura.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
El tiempo vuela, que se las pela.
A casa de tu tía, más no cada día.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Vive de tus padres, hasta que tus hijos te mantengan.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
A las diez en la cama estés.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Unos siembran el pan y otros lo cogerán.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Más ven cuatro ojos que dos.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Si te peleas con un deshollinador, saldrás negro.
Quien te quiere, no te hiere.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Que con su pan se lo coman.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Mal huye quien a casa torna.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
La mano perezosa, pobre es.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Ande o no ande, la burra grande.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Moza mañera, primero yergue el culo que la cabeza.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)