Componte para el marido y no para el amigo.
La rata avisada, no muerde carnada.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Guarda el melonar, te quitaré un melón si me lo das.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Si quieres criarte fino y hermoso, buen vino y mucho reposo.
Nada tiene al que nada le basta.
Al hombre mayor, dale honor.
Si hay trato, amigos pueden pueden ser el perro y el gato.
Mal se conforma con el viejo la moza.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Yo la mato y tu la tienes en el plato.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Al endeble todos se le atreven.
Paciencia, cachaza y mala intención.
Callado mata conejo.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
Haz bien y échalo al mar; si los peces lo ignoran, Dios lo sabrá.
Cuando el hombre más tiene, más quiere.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
En tiempos de lluvia se requiere algo más que un gabán.
Arriba canas y abajo ganas.
Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo, y vencerás en cien batallas.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
Te Conozca, bacalao, aunque vayas 'disfrazao'.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Si eres escrupuloso, no esperes ser muy rico ni muy famoso.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Despacio voy, porque de prisa estoy.
Deja la bola rodar, que ya parará.
El que no arriesga no gana.
Dos por el conejo pelean, y llega el tercero y se lo lleva.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo