En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
El hambre arroja al lobo al bosque.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
Comer uva y cagar racimo.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Si vas a comprar no empieces por enseñar el dinero.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
No te hagas mucho el tonto, que al final terminarás siéndolo.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Nadie da sino lo que tiene.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Donde va el mar, que vayan las arenas.
Quien ama, teme.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Hay que tomar el toro por las astas.
La campana no suena si el badajo no la golpea.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Dime cuanto tienes y te diré cuanto vales.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Un amigo es un peso en el bolsillo.
Agrada, quien manda.
Desde lejos te escribo, y desde cerca no te visito.
Espera que llene la mar, para entrar al canal.
Por do salta la cabra salta la que mama.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
Cada día tiene su refrán y su afán.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
Entre col y col, lechuga.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Tanto le alabas que nunca acabas.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.