Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
Darás con la cabeza en un pesebre.
De padres asientos, hijos taburetes.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Al hijo de tu vecino límpiale el moco y métele en casa.
Excelente está la Hercilia, para sacarle familia.
Me traen por la calle de la amargura.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
De tal colmena tal enjambre.
Palabras sin obras, barato se venden.
No agarres la cola del leopardo, pero si la tienes, no la sueltes.
Donde pone el ojo, pone la bala.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
Cual andamos, tal medramos.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
Al agradecido, más de lo pedido.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
Haz buen barbecho y verás pronto el provecho.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
Camina más una hormiga que un buey echado.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Emprestaste, perdiste al amigo.
Burro apeado no salta vallado.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Para pelear se necesitan dos.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
El pastor come la oveja y viste la pelleja.
El que bien te quiere no te engaña.
Haz favores y tendrás enemigos.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
El hambre aguza el ingenio.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
A buen puerto vas por agua.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.