La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
A consejo malo, campana de palo.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Con buena escoba, bien se barre.
Carga la nao trasera si quieres que ande a la vela.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Los enamorados, no ven a los lados.
No cantes victoria antes de tiempo.
Cuando el búho canta, o llueve o escampa.
De ensalada, dos bocados y dejada.
El que quiere amigos sin defectos, no tendrá ninguno.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
El que no cojea, renquea.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
A buen sueño, no hay cama dura.
Le dan en el codo y cae en la caja de ahorros.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Mal mascado y bien remojado.
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
Dame gordura, darte he hermosura.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Hambre y sed, la mejor salsa para comer.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
A gana de comer, no hay mal pan.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Para ser bella hay que ver estrellas
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
Anhela algo por suficiente tiempo,y ya no lo querrás.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Lo que no se conoce no se apetece.
Limosno con escopeta no logra mucha peseta.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Apúrate despacio, sin prisa y sin pausa, y cuando llegues a la cumbre de la montaña, sigue subiendo.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.