Cuando Dios dio púas al erizo, bien supo lo que hizo.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
Más vale poco que nada.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Para el mal de la perra, pelos de la misma perra.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Cada tonto tiene su manía.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
El mucho trato hermana al perro y al gato.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Eso es como pedirle peras al olmo.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Abrojos, abren ojos.
Peso y medida, alma perdida.
Todo mono sabe en que palo trepa.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Creer a pie juntillas.
El que escupe para arriba, le cae la saliva en la cara
Jesucristo curó ciegos y leprosos; pero no bobos.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
De airado a loco va muy poco.
Si el fríjol está maduro, el pedo ya está seguro.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Cargos son cargas, a veces muy pesadas.
A la que parió harto no la engaña un parto.
Ingratos hacen recatados.
El que fía, o pierde o porfía.
A buen bocado, buen grito.
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
Puso un circo, y le crecieron los enanos.
Hacer el primo.
Quien tiene buen asiento, no haga movimiento.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Pisar mierda trae buena suerte
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Nada más engreído que un tonto bien vestido.
Que sabe el chancho de pasteles.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
La mujer y la vaca, con día para casa.