Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Caranga resucitada pica muy duro.
Criada chafardera, nunca termina su tarea.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Donde hay hambre no hay pan duro.
Más ven cuatro ojos que dos.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
Ninguno que beba vino llame borracho a su vecino.
Si quieres comida mala, come la liebre asada.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Huyendo del hoyo caí en el arroyo.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
En el camino se enderezan las cargas.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Con el cascaron en el culo, y ya tiene orgullo.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
Para echar un trago cualquiera bota es buena.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
No hay zurdo bueno.
Trabajar el campo es duro, pero más dura es el hambre.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
No soy baúl de nadie.
El tonto ni de Dios goza.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
Hombre es hombre y al "contao", da su bote y cae "parao".
Estar en tres y dos.
No cogíamos en el fuego, y parió la abuela.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
Si un rico se cae, es un accidente; pero cuando se cae un pobre, se dice que está borracho.
Antes cabeza de ratón que cola de león.
Madre piadosa hace hija asquerosa.
Hijo de tigre nace pintado, y el de la chucha rabipelado.
Más liso que nalga bebé.
Buena madera, buen oficial espera.
Te conozco, pajarito.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.