Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
¿Tú liebre, y vas a cazar?.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Al mal circo le crecen los enanos.
Pan de trigo, aceite de olivo y de la parra el vino.
De pequeñico se doma al mimbre.
El queso pesado, y el pan liviano.
Gente de montaña, gente de maña.
Dejadle correr, que él parará.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Deja tranquilos a los perros que duermen.
Remendar y dar a putas.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Errar es humano.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
A donde pensáis hallar tocino, no hay estacas.
Cuídate de los lobos con piel de cordero.
Cenó carnero y amaneció muerto.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
Consejo tardío, consejo baldío.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
A la vejez, cuernos de pez.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Ser un mordedor de pilares
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Ahora al bueno le llaman tonto.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
Duerme más que un gato con anemia.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
A chico mal, gran trapo.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
Polo san Andrés, quen non ten porco mata á muller. Por San Andrés, quien no tiene cerdo mata a la mujer.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Vale más un fiero león delante de uno que un perro traidor detrás.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
De abedul la albarca y pasarás la charca.
Quien más saliva tuviere, mucho más harina ingiere.