Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Del trabajo nace el descansar.
El amor nunca se paga sino con puro amor.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
En Peñaflor de Hornija, puta la madre y puta la hija.
Para el gusto se hicieron los colores.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
Los frailes en jubón, hombres son.
El garbanzo para San Marcos, ni nacido ni en el saco.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Ni miento ni me arrepiento.
Hablar con lengua de plata.
Al perro y al gato no les pongas en el mismo plato.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
A quien dan, no escoge.
Zapatero en su banquilla, rey de Castilla.
Aguas de Abril, vengan mil.
Cuando dude, no saludes.
La mejor fraternidad es la desgracia.
La vida, como las motos, no tiene reversa.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
Ya me morí, y quien me lloró vi.
Al que nace barrigón, aunque lo fajen de niño.
Renegad de viejo que no adivina.
Al freír será el reír.
El agua arruina el puente y el vino la mente
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Cochino matado, invierno solucionado.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
Moza que con todos bromea, no se si lo es, pero quizás lo sea.
Cría fama y échate en la cama.
Si tu vida es dulce, haz mermeladas.
Mira que no está el horno para bollos.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
A cada ollaza su coberteraza.