Solo como Adán en el día de la madre
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
No hay sabado sin sol, ni domingo sin borracho.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Sale más caro el candil que la vela.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
Del ahorro viene la posesión.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Dios nos coja confesados.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
A cada paje, su ropaje.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
A caballo regalado, no le mires el dentado.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
Para el culo de una mujer y la mano de un barbero, siempre es Enero.
El que del campo viene, cenar quiere.
Con ballestrinque y cote no se zafa ningún bote.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Araña muerta, visita cierta.
Cada mozo lancee su toro.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
La cama guarda la fama.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Zumo de limón, zumo de bendición.
Amor breve, suspiros largos