De dar no se hizo el tío Funés rico.
Buey que rumia, nada le duele.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
En el menguante de enero, corta tu madero.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
No de plata sino de barro.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Años de nones, muchos montones.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
Otra cosa es con guitarra
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Está más "pegado", que mosca en melado.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Más matan cenas que guerras.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Hay que tomar el toro por las astas.
Buena estatura es media hermosura.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Parece que perdio un millon y encontro una peseta.
Que difícil es hacer el amor en un Simca 1000.
Que cada cual espante sus pulgas.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
Ni juegues ni trates con mujeres y vivirás como quieres.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Sin pito y sin flauta.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Entre col y col, lechuga.
La comida entra por los ojos.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Pa'trás como las del marrano.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.