Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Hambre larga, no repara en salsas.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Variante: De aquellos polvos vinieron estos lodos.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Despacio, que llevo prisa.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
A la gorra, ni quien le corra.
Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
La razón es de quien la tiene.
Pena de muerte tiene el que a viejo no llegue.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Mas vale dar que recibir.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
No te acostumbres a lo que no dure.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Palabras blandas te pondrán en andas.
Sin padrino no se hace ni el milagro del Santo Cucarro, que con agua y tierra hacía barro.
El vino en jarro cura el catarro.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Callado mata conejo.
El que nació para buey desde chiquito berrea.
En Santo Domingo de la Calzada, canto la gallina después de asada.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Abogado novato, Dios te asista, entre parientes, pobres, putas y petardistas.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Tu hablar te hace presente.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
Años de nones, muchos montones.
Si la perra es bola, es mejor para el perro.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Más vale bulto de muchos que esfuerzo de pocos.
Esto es como para mear y no echar gota.
De dar no se hizo el tío Funés rico.
Diciembre tiritando, buen enero y mejor año.
El dueño del perro no obedece a su perro.
Haz lo que creas que está bien.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Cada grumo tiene su humo.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
En arca abierta, el justo peca.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida