Esperar salud en muerte ajena es condena.
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Quien ha de pasar la barca no cuenta jornada.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Burro que piensa bota la carga.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
Todo gran amor no es posible sin pena.
Lo que bien empieza, bien acaba.
La tristeza es como un vestido rasgado: hay que dejarlo en casa.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Pase mayo, y pase pardo.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
Eso no te lo despinta nadie.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
El sueño quita el hambre.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
Hazte la fama y échate a la cama.
Valor y querer, facilitan el vencer.
En pelea de garañones, pierden siempre los patrones.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Para poca salud, más vale morirse.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor.
Dios aflige a los que bien quiere.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
Cada cual ha de llevar su carga.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Mucha auga en Mayo, malogra el año.