Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Noviembre caliente, mayo helado.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
Si vas a pasear, las bragas has de cambiar.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Señal fija de agua, verla caer.
Iba en su yegua y preguntaba por ella.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Día que pasa, día que no, día perdido.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
A carne de lobo diente de perro.
Donde manda el perro, se ata al amo.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Salvarse por los pelos.
Más vale loco que necio.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Por los cuernos se agarra el toro.
De sabios es cambiar de parecer.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
Uno solo puede empezar a bailar cuando se toca el tambor coreano.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
La felicidad no es cosa de risa
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Para prosperar, vender y comprar.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
No hay alegría sin aburrimiento
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Vive la vida y no dejes que la vida te viva.
Almuerza bien, come más, cena poco y vivirás.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Si quieres llegar a viejo, poca cama, poco plato y mucha suela al zapato.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
A la fuerza, ni la comida es buena.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Limpio de polvo y paja.
Pequeña hacha derriba un roble.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.