Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Agua cocida, saludable y desabrida.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Indio comido indio ido.
Las deudas desaparecen tras la muerte del acreedor.
Agua, poca, y jamón, hasta la boca.
Por diferente camino, se llega al mismo destino.
Harta el pan casero, y no el del panadero.
Año de avellana, año de ratoncillos y de nieve.
El cebo oculta el anzuelo.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
Las cosas de palacio van despacio.
Las bellas, más lindas son, con mera agüita y jabón.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Una mujer no es lo que vale, es lo que cuesta.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Si pierdes el caballo puedes recuperarlo;pero si pierdes la palabra, es para siempre.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Yemas de Abril, pocas al barril.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Ocho de invierno y cuatro de infierno.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Ante la duda, la más madura.
Me hizo sudar la gota gorda.
No puede el cura a la par, decir misa y confesar.
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
Muchos que viven cantando, mueren llorar.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
En Febrero mete obrero, que pan te comerá, pero buen trabajo te hará.