El que da primero da dos veces.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
Esta lloviendo sobremojado
No hay pero que valga.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Para bruto no se estudia, se nace.
El hombre nació para morir, es mortal.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
Escatimar y dar a putas.
Cocido o crudo, en el fuego estuvo.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
En casa del músico, todos saben cantar.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
Mano de santo cura como por encanto.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
A camino largo, paso corto.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Hermanos hay tanto por hacer!
El que con niños se acuesta mojado amanece.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
La letra mata, su sentido sana.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
En Noviembre, mata tus cerdos.
A la ballena todo le cabe y nada la llena.
Variante: En Junio, la hoz en puño.
Con aceite de bellota, sale pelo hasta en las botas.
Hijo descalostrado, medio criado.
Buey viejo asienta bien el paso.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
El estreñido muere de cursos.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Olla remecida u olla bien cocida.
De uvas a peras.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.