Olla remecida u olla bien cocida.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
De uvas a peras.
Quien da el consejo, da el tostón.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Para sabio Salomón.
El buen vino para el catador fino.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
Come poco y cena más poco, duerme en alto y vivirás.
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
Te conozco mascarita
La honestidad es un vestido de oro
Darle a uno mala espina.
Esta vida es un camote y el que no la goza es un chayote.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
En carrera larga hay desquite.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
La palabra es playa, el silencio oro.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
El amor es como el agua que no se seca.
La vida es un deber a cumplir
Dádiva forzada no merece gracias.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Si te queda el saco.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Sopas y morder, no puede ser.
Si carero asado cenó, no preguntes de qué murió.
Palabra suave llegar al alma sabe.
El amor es ciego.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Se llena antes el ojo que el papo.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
La que fue flor, algo le queda de olor.