Pedir más es avaricia.
A tres azadonadas, sacar agua.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Otros vendrán, que bueno me harán.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
Me importa un bledo.
El que da, recibe.
De lo perdido, lo que aparezca.
No quieras tapar el sol con un dedo.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Nada sacar y mucho meter, receta segura para crecer.
A tres de pelea, enséñales la suela.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Hormigas con ala tierra mojada.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Bailar la trabajosa.
De día no veo y de noche me espulgo.
Quien cae al suelo, se levanta con la ayuda del suelo.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Más vale tarde que nunca.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Con afán ganarás pan.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Bien y pronto, solo lo intenta algún tonto.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Si familia quieres ser por parte de la mujer.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Para todo perdido, algo agarrado.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Echa cuentas y te saldrán rosarios.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Un amigo es un peso en el bolsillo.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Pan ajeno, caro cuesta.