Al desdén con el desdén.
Trabaja junto para el beneficio de toda la humanidad.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Dame pan y llámame perro.
Casarás y amansarás.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Ve tu camino para no tropezar.
Ládreme el perro y no me muerda.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Todos dan consejo y pocos lo toman.
Si quieres que te sepa, dale que te duela.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Huye de la multitud si quieres tener quietud.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Cada uno halla horma de su zapato.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Quien vende barato vende doblado.
Ayatola no me toques la pirola.
Limosnero y con garrote.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
No hay tu tía.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
Buena fama, hurto encubre.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
A buen comedor, quitárselo de delante.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Esto es de rompe y rasga.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
No dar ni recibir, sin escribir.
Antes me muero que prestar dinero.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
Haz favores y tendrás enemigos.