Más haces callando que gritando.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Donde hay gana, hay maña.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Si quieres cambiar al mundo, empieza por quien ves en el espejo.
En la cárcel y en la cama, verás bien quien te ama.
Pelearte, mejor con los parientes que con los vecinos.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Comer sin trabajar, no se debe tolerar.
Bastante tiene que hacer el que estudia para complacer a los tontos.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Este navega con banderita de pendejo.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Quien mucho da mucho recibe.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
Conocido el daño, el huirlo es sano.
Para ese viaje no se necesitan alforjas.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
Idos y muertos es lo mesmo.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Lo que hace Dios es lo mejor.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
De la risa al duelo un pelo.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
El que camina, no estorba.
Los compañeros de cama se escogen de día
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
El mundo es de la gente activa
El mejor tuero para Mayo lo quiero y el mejor costal para San Juan.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Cuando la miseria entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
No seas amigo de los necios.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
El que tenga sus gallinas, que las cuide del coyote.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Si un problema tiene solución, no hace falta preocuparse. Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Con buena escoba, bien se barre.