Un hombre con buen talento, vale por ciento.
Eso no te lo despinta nadie.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
Esposa prudente es don de Dios.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
La práctica hace al maestro.
El que fía o promete, en deudas se mete.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Mejor cazar los deudores, que huir de los acreedores.
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Donde hay leyes, hay trampas.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
El papel aguanta todo lo que le pongan.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Lo que abunda no daña.
A fullería, cordobesías.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
La lengua es el castigo del cuerpo.
Dios perdona a quien su culpa llora.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
Cada cosa tiene su precio.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
En lo ajeno, reina la desgracia.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Quien mucho desea, mucho teme.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
El dar es honor; el pedir, dolor.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Cuanto más adversas sean para vosotros las circunstancias que os rodeen, mejor se manifestará vuestro poder interior.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Más vale un voluntario que cien forzosos.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.